lunes, 26 de agosto de 2013

Las vacaciones pueden ser agotadoras

Hace varias semanas que estamos de vacaciones, los niños ya 2 meses de vacaciones, y la verdad es que uno termina pensando que los maestros, aquellos que lo son por vacación y que realmente enseñan, son verdaderos héroes anónimos.

Al principio de las vacaciones con los hijos tienes que hacer malabares para compaginar sus vacaciones con tus actividades, lo que se resumen en un dineral gastado en cursos de verano y actividades diversas ya que aprovechando la necesidad los precios son astronómicos y aunque sean ofertas decentes de precio en comparación con lo que hay en el mercado, no deja de ser una parte importante del sueldo lo que se queda ahí.

Durante estas semanas de malabarista para la gestión del tiempo y de mago para sacar recursos de dónde no hay, uno termina pensando que debería de ser director de una pista de circo por lograr sobrevivir a este periodo. 

Después del cual uno pasa 24horas al día con los pequeños, y la verdad es que al principio es maravilloso, salidas, excursiones, visitas a museos, parques y piscinas, vamos estupendo, y como estamos felices de estar con ellos, pues cedemos a muchos caprichos. Pero conforme los días y las semanas van pasando, los pequeños se vuelven en pequeños tiranitos, muy exigentes y uno se arrepiente de haber sido blando al principio porque ya no hay modo de frenarlos. En ocasiones mi marido y yo no podemos mantener una conversación decente de 15 minutos seguidos por las constantes interrupciones y exigencias de atención. - Mira lo que hago - Anda qué bonito, pero ¿qué haces? muchas veces solo se tiran al suelo y esperan que les aplaudas, vamos que la primera vez te sonries pero las 500 veces después ya no sabes a qué santo encomendarte para que te dejen hablar con tu compañero.
Luego está el tema de la alimentación, cuando van al colegio tienen una rutina, y se alimentan de un modo más regular y equilibrado, pero en las vacaciones se descontrolan y todo comienza por dejarles dormir un ratito más o jugar un ratito más y comer un poquito más tarde, o saltarse el almuerzo, o el permitir el hoy no me apetece, y como con el calor se tiene menos hambre, pues se entiende que dejen un poco de comida, y al final todo esto se transforma en una batalla cada comida para que coman lo más decente posible. Vamos que tener cada día 3 batallas multiplicadas por cada niño, resulta desgastante y es que además los hermanos se copian estratégias. - Ahhh!! Mi hermano no se comió el calabacín porque se hizo el remolón y mamá se desesperó, vamos mañana lo hago yo. 

De todo esto lo que concluyo es que el próximo año me plantearé la estrategia de otro modo, ya que este año ya fue, y espero que mi compañero me siga que sino acabaremos  locos los dos. 

En sí las vacaciones han sido maravillosas, nos hemos apapachado, mucho, hemos jugado y disfrutado mucho con ellos, pero sin duda nos ha falta poder estar con nosotros mismos unos momentos cada día. Eso sería la solución para no terminar agotados.

Espero que otros no comentan este error y se regalen tiempo a sí mismos, aunque sea 30 minutos diarios, aún me quedan un par de semanas por delante y no preveo que pueda llevarlo a cabo, pero al menos lo intentaré un par de días. No se imaginan la ilusión que me hace que comiencen las clases. 

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